Quién soy

Mi historia nace desde una conexión profunda con el mundo de la cosmetología. Desde pequeña crecí rodeada de este rubro gracias a mi mamá, cosmetóloga y maquilladora en una época donde casi no existían profesionales en el área. Esa cercanía despertó en mí una vocación que con el tiempo se transformó en proyecto.

Después de varios años trabajando como diseñadora, decidí dar un giro: estudiar cosmetología para manejar mis tiempos y crear algo propio. Al terminar mis estudios llegó la pandemia, un escenario desafiante donde los tratamientos faciales dejaron de ser una opción. Lejos de detenerme, vi una oportunidad para crear.

Así nació la marca, comenzando con un solo producto: una funda de seda blanca, en una única medida. Poco a poco, escuchando a las personas, fueron llegando nuevos tamaños, colores y productos, creciendo de forma orgánica y consciente.

Hoy sigo avanzando con la misma filosofía con la que partí: crecer paso a paso, con dedicación, diseño y amor por el cuidado personal.

Javiera